La yema ardiente de sus dedos
acariciaba mi espalda desnuda suavemente, sintiendo como leves corrientes
eléctricas se deslizaban por toda mi espina dorsal, provocándome la necesidad
de necesitar más de él. Algo que ya prácticamente era imposible, pero que verdaderamente
anhelaba.
¾
¿Vas
a contarme qué es lo que te ha puesto tan mal como para haberme necesitado con
tanta urgencia? —preguntó una vez más, rozando sus
labios contra la piel de mi frente.
Era increíble como cuando me
encontraba con él, todo se convertía en un mundo pacífico. Un mundo en el que
prácticamente daba igual todo lo malo. Un mundo en el que simplemente
importábamos él y yo, y sí él estaba bien, no había otra cosa que me importara.
La noticia de que fuese un ángel caído había resultado ser algo que parecía
imposible pero que… por razones de la vida… no lo era. Tampoco me había
impactado del todo, yo ya sabía desde el día que lo conocí, que había algo en
él que no era de este mundo… Y efectivamente, había dado en el clavo. Desde
aquella noche tras salir en el Inferno, que me había hablado en pensamientos,
supe que no habían sido imaginaciones mías… y que había algo que no cuadraba.
Fue entonces cuando le conocí. Me enfrenté con el mismísimo demonio cara a
cara, pero era consciente de lo peligroso que era enamorarme de él… Sin
embargo, yo lo hice. Porque me gustaba quererle. Se sentía bien.
¾
No
eres el único ángel caído que está aquí en la tierra, ¿verdad? —mis ojos buscaron la respuesta en los suyos, y un brillo
en ellos me confirmaron mi respuesta— Los ángeles caídos podéis hacer juegos
mentales, ¿cierto?
Él frunció el ceño.
¾
¿Cómo
sabes eso?
¾
Sé
que el que me habló la noche del Inferno no fue Brittany ni ninguno de sus
amigos. Sé que era algo sobrenatural. Algo que solo pude escuchar yo. Sé que
fuiste tú. Era tu voz. —susurré, mirándolo sin temor
alguno— Con esto no quiere decir que te tenga miedo —le aseguré— es solo que he
tenido varias alucinaciones estos últimos días… Hoy, por ejemplo. He tenido
varias. Pero parecían tan reales… —cerré los ojos con fuerza, sintiendo como
unas lágrimas mojaban mis mejillas, pero él rápidamente me abrazó y me estrechó
contra su pecho.
¾
¿Qué clase de alucinaciones?
Se lo conté todo. Desde lo ocurrido
con Milena en el salón de ballete, hasta la desesperación que había sentido al
ver el cuerpo de Dorothea tendido en el suelo rodeada de un charco de sangre.
Tardó poco en confirmarme que esas alucinaciones eran las típicas que los
ángeles caídos hacían tener a sus presas. Poderoso. Al parecer, según sus
confesiones, no estaba a salvo y aquello me asustó, pero junto a él me sentía
protegida.
¾
Dorothea
no es lo que tú te piensas… —soltó, acariciando mi
mejilla mientras hacía que un par de mechones de pelo se pusieran tras mi oreja—
es un ángel de la muerte. —fruncí el ceño y enseguida prosiguió— Los ángeles de
la muerte poseen información sobre futuras muertes… Se encargan de ellas.
Aunque teniendo en cuenta que está en la tierra, lo más seguro es que cuando
intente llegar a las puertas del cielo le arranque las alas.
¾
¿Y por qué está en mi casa? —mi voz sonó asustada y sentí mis ojos
arder.
¾
Tu padre falleció hace un año, ¿no? —yo asentí y éste cogió mi
rostro entre sus manos— Lo de tu padre no fue un accidente…y como ya te he
dicho, tú no estás a salvo. —tragó saliva— Posiblemente esté buscando el
momento adecuado para hacerse con alguien que te salve la vida… —murmuró— Quizá
ese alguien haya querido hacerte daño antes de conocerte pero ahora se
arrepienta.
Sentía mi corazón cada vez latir con
más fuerza, como si pronto fuera a desbocarse. Aquella era demasiada
información. Demasiada información para poder tragar en tan solo unas horas. De
alguna forma u otra, parecía que éste estuviese hablando de algo de lo que él
tenía información de primera mano.
¾
¿Por
qué estoy en peligro? ¿Por qué a mí?
¾
Porque me quieren a mí… —susurró— No se me ocurre otra cosa
posible para darle explicaciones a esto, Heäven.
¾
¿A ti? ¿Por qué? ¿Qué tengo que ver yo en esto?
¾
Tengo muchos enemigos… Al ser un ángel caído, soy inmortal. No
pueden matarme… pueden condenarme al infierno eternamente, eso sí. Sería peor
que la muerte… pero para ello tienen que quemar una de las plumas que se quedan
los arcángeles de cada ángel caído tras arrancarles las alas. —se quedó callado
y prosiguió— Esas plumas están guardadas bajo llave, solo pueden acceder a ella
los arcángeles y solo si hago algo mal. Terriblemente mal.
¾
Sigo sin entender que tengo que ver yo en esto… —susurré.
¾
Que te quiero. Te quiero con toda mi alma. —murmuró, aferrando su
mano a mi mentón y atrayendo mi rostro hacia el suyo— Y mis enemigos no pueden
matarme ni mandarme al infierno, pero saben que si te hacen algo a ti, me matan
emocionalmente. Que te toquen a ti es lo más doloroso que puede pasarme,
¿entiendes? —asentí con miedo— Tienes que tener cuidado… Yo voy a cuidar de ti.
—acarició mi mejilla, apartando un mechón de pelo que caía por mis pómulos— Hay
alguno de ellos muy cerca de ti… Demasiado.
¾
¿Y qué tengo que hacer?
¾
Tú por el momento nada… me encargaré yo de ello. Investigaré. Tú
por el momento sigue con tu vida normal. ¿Cuándo vuelves a tener clases de
ballete?
¾
Suelo tener solo los viernes… pero mañana iré. Necesito recuperar
la clase perdida de hoy… y hablar con la profesora. —alcé la mirada, mirándolo
con temor. Tanto él como yo sabíamos que estaba cagada de miedo. Sus ojos me
envolvieron.
¾
Voy a cuidar de ti. Eres lo más valioso que tengo… ¿vale?
¾
Vale… —susurré.
¾
Mañana te llevaré y recogeré del conservatorio. La primera vez que
fui no sentí nada raro… Normalmente cuando hay ángeles caídos cerca, los
percibo con facilidad… ¿Hay algún alumno nuevo desde la última vez que fui? —negué—
Está bien. Iré a echar un vistazo de todos modos.
-
Ya era sábado por la mañana y hacía apenas
unas horas que había vuelto a casa. No me había atrevido a pasar el resto de la
noche en ella… no después de lo ocurrido con Dorothea, así que Zayn me había
dejado dormir junto a él el resto de la noche… Aunque bueno, él no durmió.
Mi cuarto se encontraba en perfecto
estado, a pesar de toda la paranoia del día anterior… Todo seguía apuntando a
que habían sido alucinaciones y no otra cosa… Pero ¿dos alucinaciones en un
mismo día? ¿y en lugares diferentes? Aquello era muy raro. Sí. Bien sabía que
Dorothea era un ángel de la muerte y que seguramente posea los mismos poderes –o
incluso más- que poseen los ángeles caídos… Pero dudaba mucho que hubiese sido
ella… Había tenido mucho tiempo para joderme la vida –más aun, después de la
muerte de mi padre- ¿Por qué se empeñaría en jodérmela ahora? Además… ella no
estaba en el conservatorio.
Quise no pensar más en ello, así que
me dejé caer sobre el colchón y me dejé invadir por recuerdos de la noche anterior.
Aún podía sentir el tacto de la piel de Zayn rozando mis muslos, mi cintura, mi
estómago, mis brazos, mi cuello. Sus labios besar las mismas zonas dichas
anteriormente… Me sentí viva. Era irónico, pero por desgracia, así era. Desde
la muerte de mi padre, por mucho que Hanna se hubiese empeñado en hacerme
sentir como antes; llevándome de aquí para allá, haciendo que no había pasado
nada, etc, etc, nunca había conseguido salir de aquel pozo sin fondo. Zayn era
la respuesta. Zayn era mi salida. Mi única escapatoria… Mi ¿Salvavidas? Aquello
sonaba muy cursi, pero era la verdad.
El sonido de mi móvil retumbó en mis
oídos, haciéndome dar un brinco de la cama y buscarlo con desesperación por los
bolsillos de mis pantalones. Rápidamente di con él y lo llevé a mi oído.
—
¿Qui…
—
¡Heäven!
—la voz de pito de Hanna me hizo apartarme el aparato
del oído durante un par de segundos, acompañado de una mueca por parte de mis
labios— ¡Por fin doy contigo! ¿Se puede saber dónde has estado toda la noche?
Te he llamado unas cincuenta veces y todas ellas me ha saltado que tu móvil
estaba apagado o fuera de cobertura.
—
Tranquilízate…
—pedí, tumbándome en la cama, acomodándome algo mejor—
No estaba en casa y dejé el móvil aquí —mentí. Si le decía dónde había estado y
con quien, tendría que hacerle un informe de todo lo sucedido.
—
Eso
es mentira. Nunca vas sin móvil. —pude ver como
entrecerraba los ojos del otro lado del teléfono. La conocía muy bien.
—
Bueno,
da igual, ¿Se puede saber por qué tanta urgencia?
—
Jayden
se presentó en mi casa ayer por la noche. —un
silencio rotundo invadió las líneas telefónicas, hasta que prosiguió hablando—
Estaba muy amable. Venía arreglado. Fue muy… ¿buena persona? No sé. Parecía
otro Jayden.
—
¿Qué
pasó?
—
Le
hice pasar… Mamá no estaba y bueno papá ya sabes cómo es, todas las noches en
el bar hasta las tantas. No paso nada mala… charlamos un poco, me preguntó por
ti y por eso te llamé tantas veces. Dice que quería preguntarte personalmente
lo de la acampada…
—
¿Aún
siguen con esa estúpida idea en la cabeza? Yo ya he dicho que no voy a ir. —suspiré, desesperada.
—
Ya…
bueno, yo les he dicho que sí.
—
¡¿Qué?! —exclamé.
—
Que sí… No sé, ayer vino tan amable… volvió a preguntarme y pues
me sabía mal decirle que no frente a frente. Además, seguramente se sentiría
fatal si le dijese que no… porque pensaría que le diría que no porque me da
miedo o algo por el estilo.
—
Pues le dices que ese día tienes otra cosa que hacer.
—
Lo he hecho, pero lo ha cambiado para otro día. Al parecer tiene
un horario muy flexible… Por favor, dime que vas a venir. Por favor, por favor,
por favor.
—
No.
—
¡Por favor! Al menos si morimos, morimos juntas.
—
No tiene gracia.
—
Lo sé… pero mira el lado positivo, quizá hagas migas con Samuel y…
Corté la llamada. Sintiéndome culpable
al instante pero tampoco le iba a dejar salirse con la suya. El teléfono volvió
a sonar y no lo cogí. Pero volvió a sonar y así unas cinco veces. Descolgué,
llevándomelo al oído:
—
¡Hanna!
¡Te he dicho que no!
—
Guarda
esas ganas de gritar para otro momento, Ángel.
Sentí
mis pómulos enrojecerse a la vez que una corriente eléctrica recorría mi
estómago, haciendo que cada pelo de mi cuerpo se erizara. Sonreí tímidamente y
pude escuchar una sonrisa al otro lado del teléfono.
—
Lo
siento… penaba que eras Hanna. —me disculpé, mordiéndome
el labio con preocupación— ¿Por qué me llamas? —miré el reloj— Aún queda una
hora para el conservatorio…
—
Pensé
que podría pasar un rato más contigo, a solas. —se
aclaró la garganta— Ese colchón en el que estás tumbada ¿Es cómodo?
Sonreí,
levantándome y echando un vistazo por la ventana, pero sin estar cerca del
todo.
—
¿Por
qué no lo juzgas por ti mismo?
—
Porque
para ello debería probarlo.
—
Pues
hazlo. —volví a morderme el labio, evitando reírme
como una tonta.
—
No
te muerdas el labio… ese es mi trabajo.
Me
llevé una mano al rostro, tapándomelo y ahogando una sonrisa desesperada.
—
Basta
ya… ¿dónde estás?
—
Adivínalo.
—
No estoy para bromas… Tú decides, o me lo dices, o vuelvo a morderme
el labio, pero esta vez más veces… Y no te dejaré tocarlo.
—
Eres exigente.
—
Sí… —volví a morderme el labio, y lo escuché suspirar. Solté una
risa— Anda… dónde estás. Aparece ya.
Pude
escuchar una risa por su parte y caminé por mi cuarto, abriendo incluso el
armario… pero nada. Caminé hacia la ventana, apoyando una de mis manos sobre el
alfeizar de ésta. De repente, tuve su rostro frente al mío, solo que el suyo
mostraba una sonrisa ladina de chico malo. Una sonrisa que incluso me mareó.
—
¿Me
buscabas? —mordió mi labio inferior, tirando de éste
y de un salto, se adentró en mi cuarto, cogiéndome por la cintura y besándome—
Te creía más rápida, ángel. Has tardado mucho.
—
Si
me hubieras dicho dónde estabas desde un principio, habría tardado menos.
—
¿Qué
te hizo pensar que estaba escondido en el armario? —soltó
una risa, hundiendo su rostro en mi cuello, dejando besos en éste.
—
No
sé. Ya no sabía dónde buscar.
—
No
seas tonta… si hubiese tenido que esconderme en tu casa, me hubiese escondido
en tu ducha. —sus manos arroparon mi cintura y su
rostro volvió a encontrarse frente a frente con el mío. Sus ojos mostraron una
chispa de diversión y no pude evitar sonreír.
—
Algún
día deberías de hacerlo.
—
Lo tendré en cuenta. —echó un vistazo al cuarto y se humedeció los
labios, caminando hacia la silla de mi escritorio y cogió un tanga negro que se
encontraba tirado de mala manera en ésta. Me miró, alzando una ceja y con una
sonrisa divertida. Yo simplemente me sonrojé, otra vez— ¿Por qué no te las
pusiste ayer? Me hubiese encantado quitártelas. Como las otras.
Abrí
los ojos de par en par, frunciendo los labios para no reír, pero poco tardé en
soltar una carcajada.
—
¿Dónde
has dejado al Zayn romántico?
—
Es
lo que tiene coger confianza conmigo. Eres mía…
—
No
soy de nadie. —murmuré, enarcando una ceja.
—
Bueno,
pues yo soy tuyo. —sus ojos mostraron cierta chispa
de sinceridad, haciéndome sentir segura y sin poder evitarlo, sonreí un poco.
—
Será
mejor que vayamos yendo al conservatorio… No quiero llegar tarde, y presiento
que si nos quedamos más tiempo aquí solos, vamos a terminar de otra manera, y
me va a tocar vestirme otra vez. —humedecí mis
labios, cogiendo la bolsa en la que llevaba todo el material de ballete y sin
quejarse, asintió.
—
Te
espero con la moto abajo.
Asentí
y éste volvió a saltar por la ventana. Yo en cambio, bajé corriendo por las
escaleras hasta salir por la puerta. Rodeé toda la casa hasta encontrarme con
él. Zayn me tendió un casco y antes de ponérmelo besó mis labios. Segundos
después, ya nos encontrábamos de camino al conservatorio.
Bajé
de un salto de la moto, deshaciéndome del casco y moviendo mi cabeza de lado a
lado para despeinar mi cabello. Pude sentir sus ojos fijos en mí y así fue,
cuando lo miré, éste se encontraba aún sentado en la moto, mirándome de arriba
abajo.
—
Eres
muy ágil.
—
Lo
sé. Anda. Cállate y vamos. —lo cogí de las manos y lo
hice bajar. Éste se puso rígido y lo miré con curiosidad— ¿Percibes algo? —asintió
y mi respiración se aceleró, al igual que los latidos de mi corazón.
—
Lo
que percibo me resulta conocido… Es bastante fuerte. Normalmente, cuando hemos
tenido contacto con algún ángel caído en otro tiempo, cuando lo percibimos lo
hacemos con más fuerza… También depende del tiempo que hayas estado con ese
otro. —su voz sonó ronca pero a pesar de ello, puso
su mano en mi cintura y me ayudó a caminar hacia las puertas del conservatorio.
Una
vez pisamos el suelo del edificio, la mano de Zayn se contrajo más contra la
curvatura de mi cintura, y me pegó algo más a él, de forma protectora. Mis
manos cayeron en mi vientre y con una de ellas, acariciaba con suavidad el
dorso de la suya.
Milena
salió de los vestuarios, con el cabello mojado, pero lista para dar la clase a
los alumnos que iban los sábados. Se paró en seco al verme, pero las pupilas de
sus ojos se hicieron más grandes al parar su atención en Zayn.
Zayn me arrastró hacia un pasillo cercano, y me puso contra la
pared. Sus ojos mostraban un fuego interno y un nerviosismo que me asustó.
—
Es
ella… Es ella lo que percibo. Debería de haberlo sabido antes. —se llevó la mano al puente de su nariz, presionándolo con
fuerza.
—
¿Quién
es ella? ¿Qué pasa?
—
Su
nombre real no es Milena. Es Jadelyn. —tragó saliva—
Es un ángel caído. Es mi ex novia.
" Que te quiero. Te quiero con toda mi alma." NO. PUEDO. CON. MI. VIDA. ZAYN PROTECTOR ME PUEDE. DIOS ESTE CAPÍTULO SON FEELS CONTÍNUOS Y Y Y COMO ME PUEDES HACER ESTO? T____T Y LO DE QUE ES LA EX OMG KÉ NO ME LO ESPERABA DIOS. Siguiente <3 @bradfordgirls_
ResponderEliminarECHABA DE MENOS ESTO . TE ODIO MUCHISIMO AMO A ZAYN CON TODA MI ALMA TE LO JURO @Elena1DZJM
ResponderEliminar@marinamartine9 yo es que no se que decir Sara, como coño escribes tan bien joder frustra mucho. Con cada capítulo flipo más.
ResponderEliminarEs tan bonito todo y " no te muerdas el labio, ese es mi trabajo" aagggggg no puedo amo cada puta parte del capítulo.
Iva todo tan bien hasta que tuvo que llegar la exnovia de Jadelyn y espero que no se monte la gorda ahí.
Tomate todo el tiempo que necesites para hacer estos pedazos de capítulos Next :))
DIOS MÍO. Más largo y más intenso imposible. Es como demasiado para evitar tener Zayn feels elevados a la máxima potencia. Es mucho, la espera ha valido :')
ResponderEliminar@IreneSinsajo
@etxebe7
ResponderEliminarque estoy flipando jajaj, me estas dejando O_O
Esq me quedo sin palabras con este capitulo, IMPRESIONANTE
SIGUIENTE
VALE YO EMPEZE A LEER TU FIC EN LA OTRA PAG Y ME DESILUSIONE MUCHO POR QUE VI QUE SOLO SUBISTE CAP HASTA EL 19.. PERP AYER LA VI AQUI Y DIOOOS! Me encanta Zayn es tan asdfkdfjk y heaven igual son amor *-* @elisabethh_
ResponderEliminarSara.. ¿SABES QUÉ? QUIERO LLORAR MUY FUERTE. NO PUEDO CON ESTA FIC, TE LO PROMETO. EL PUTO CIPRIANO ME QUITA LA VIDA. Cuando le dice que la quiere con toda su alma.. Cuando le dice que es suyo, cuando le dice que solo él puede morderle el labio.. ¿A QUÉ JUEGAS SARA? YO NO PUEDO CON TANTO. Y el final............ Me da que empieza la acción y miedo me da como pueda acabar.
ResponderEliminarSIGUIENTE MUY PRONTO, PLEASE.
@Srta_Tommo
SARA ZAYNNN PROTECTOR BYEEEE no se como lo haces que siempre me dan feels leyendo asdfggkldb el final porque lo dejas asi sufro siguiente pls @seinakaangel
ResponderEliminarDIOS SARA! Como necesitaba otro capitulo despues del ultimo que subiste.. TOO MUCH pa mi body! Me encanta! Que pasada!
ResponderEliminarY el final... siguelo!! estoy intrigada!
AYYY DIOOOSSSS. I CAN'T. ZAYN SIENDO PROTECTOR Y DICIÉNDOLE QUE LA QUIERE AKSNFJHABNSFHABSFA. Siguiente pls :)
ResponderEliminar@Mylittleblonde :3