Tras aquel
encuentro fortuito con Zayn, llegué a casa, algo más confusa de lo que ya
estaba. No había respondido directamente a la pregunta que le había hecho, pero
de algún modo me había dicho que sí. Si una persona cree en el cielo… de alguna
manera u otra, debe creer en el infierno. Pues si existe el bien, existe el
mal. O por lo menos yo lo veía de aquel modo. Sabía que Zayn escondía secretos.
No solo él, también Jèrome… y por lo visto, Samuel y Jayden también tenían algo
que ver con todo aquello.
Entré en
casa, y vi a mi madre recoger los platos de la mesa. Brittany y el señor
Strauss ya se habían ido y aquello me relajó. Pero no del todo, ahora se venía
la parte fuerte. La bronca monumental hacia mí. Procedí por el salón,
masajeando mis sienes y… para mi sorpresa, mamá se sentó junto a mí con un
tazón de chocolate caliente.
—
Lo
siento… —musité, tomando el tazón entre
mis manos.
—
No
pasa nada.
¿No pasaba
nada? ¿De verdad?
—
He
llamado a Dorothea para que venga a dormir contigo —pegó un sorbo al tazón, yo sin embargo no aparte mi mirada de
ella— acaba de llamarme mi jefe, me ha pedido que por favor vaya a la
oficina mañana sin falta. Así que vuelves a quedarte sola unos días… No tardaré
mucho en volver, te lo prometo.
Asentí sin
más, esperando que ella continuara.
—
Me
voy en unas horas.
—
Pero
es peligroso mamá, es muy de noche. —repliqué.
—
Lo
sé, pero si quiero estar allí mañana temprano debo de salir en nada.
Me encerré en
mi cuarto, recargando mi teso sobre la puerta e intentando asimilar todo por lo
que había pasado en los últimos días. Todas mis pesadillas y comeduras de
cabeza se resumían en Zayn. Ángeles caídos y cicatrices. Un sinfín de paranoias
que si la psicóloga del instituto me las tomara en cuenta ya le habría obligado
a mi madre a contratar a un psiquiatra.
El sonido de
algo ligero caer dentro de mi cuarto hizo que repentinamente saliese de mis
pensamientos, buscando con mi mirada qué era lo que había causado aquel ruido.
Vi una pequeña bola de papel tirada en el suelo y mi mirada fue de aquella bola
hacia la ventana la cual se encontraba abierta.
Yo no la
había abierto.
Caminé hacia
la bola de papel y la abrí con miedo. Últimamente los únicos mensajes mediante
estos trozos de papel que había recibido habían sido amenazas anónimas y no
podía estar tranquila. Mucho menos ante la aparición tan siniestra de ésta.
“Mira por la ventana”
Era lo único
que se encontraba escrito. Fijé mi mirada en la ventana. En el cielo negro
intenso y fruncí el ceño. Volví a mirar el papelito y le di un par de vueltas
para ver si había algo más escrito. No. Nada. Me acerqué a la ventana y
apoyando mis manos en el alféizar me incliné sobre ésta buscando con la mirada
a alguien, fue entonces cuando una ligera sonrisa blanca destelló en la
oscuridad e hizo que mi corazón diera un vuelco de inmediato. Zayn.
—
¿Qué
haces aquí? —una sonrisa tonta me delató
y la sonrisa de él se ensanchó— ¿No tenías cosas qué hacer?
—
Tenía…
hasta que un plan algo más tentador se me cruzó por el camino.
A pesar de la
lejanía, pude predecir la diversión y picardía en sus ojos, acompañados de una
sonrisa ladina en su rostro. Era aterradoramente atractiva.
—
¿Ah
sí? ¿Qué planes?
—
Tú.
Baja. —soltó y le hice un gesto con la
mano para que bajara la voz.
En ese
instante la puerta de mi cuarto se abrió y apareció mi madre por ésta,
mirándome con el ceño fruncido y que me encontraba en la ventana y de inmediato
la cerré. Con llave.
—
Mamá.
—
¿Con quién hablabas?
—
Con nadie… —negué, poniendo cara de “mamá, qué dices”.
—
¿Y qué hacías asomada ahí?
—
Había escuchado un ruido y me había asomado. Nada importante,
eran mapaches.
—
Ah, bueno. Dorothea me ha llamado para decirme que esta noche
no podrá venir a dormir, pero que mañana sin falta viene todo el día. Duermes
sola, yo me voy ya…
Se adentró en
mi cuarto y me alejé de la ventana para encontrarme con ella en un abrazo.
Depositó un beso en mi frente, acariciando mi espalda con frenesí y tras
dedicarme un par de pesados te quieros,
se fue por la puerta de mi cuarto. Minutos más tarde escuché la puerta
principal cerrarse.
Segundos
después, volví a abrir la ventana y me asomé, buscando a Zayn con la mirada. No
estaba. Me di la vuelta, buscando mi móvil con urgencia en cuanto éste comenzó
a sonar y antes de que colgaran, atendí.
—
¿Sí?
—
¿Vas a bajar? —preguntó
la otra persona por la otra línea. Sonreí.
—
No.
Tengo que hacer deberes. —mentí.
—
¿A las dos de la madrugada? —pude
notar como sonreía a pesar de que su tono era de incredibilidad.
—
Mmm…
convénceme.
—
Te lo vas a pasar muy bien. —soltó. Aún
con una sonrisa en su voz— Y bueno…
si no bajas tú, me obligarás a ir a por ti.
Una propuesta
irresistible.
—
Bueno…
espérate un momento. ¿Dónde estás? —volví
a asomarme por la ventana y seguía sin ver a nadie— No te veo.
—
Vaya… pues yo tengo una vista de tus
piernas bastante buenas.
En ese
instante me giré y lo vi apoyado en el marco de la puerta de mi cuarto. Ahogué
un grito, ante el susto de verlo ahí de repente y llevé una de mis manos al
pecho, sintiendo como los latidos de mi corazón golpeaban mis costillas de una
forma tan brutal que si fuera posible me las rompería. Colgó el teléfono móvil
y yo hice lo mismo, tirándolo de mala manera sobre la cama.
—
¿Qué
haces aquí?
—
Te
dije que me obligarías a ir a por ti.
—
¿Cómo
has entrado?
—
Por
la puerta. —contestó con obviedad.
—
Estaba
cerrada. Mi madre acaba de irse.
—
Ya…
bueno digamos que soy más rápido que tu madre. No te ofendas. —caminó hacia mí, con un semblante serio, en el
cual todas las líneas de su perfecto rostro se marcaban.
El corazón
comenzó a latirme con más fuerza aún si aquello era posible y pude sentir un
ardor recorrer mi cuerpo. No era una buena idea. Definitivamente no era una
buena idea estar solos en mi cuarto y sin nadie en mi casa. Menos con él.
¿O sí era una
buena idea?
—
¿Adónde
íbamos? —me maldije cuando aquella
pregunta salió de entre mis labios ya que hasta yo misma pude notar el tembleque
de mi voz. No solo yo, si no que él también, ya que sonrió.
—
No
tenía ningún sitio pensado… —una de sus
manos rozó con sus nudillos mi brazo desnudo, de arriba abajo, con suavidad—
contigo me dejo llevar.
—
Yo,
al contrario, cada vez que estoy contigo necesito tener un control absoluto de
lo que vayamos a hacer. —mentí,
alejándome un poco. Él dio un paso a la vez que yo, recuperando la poca
distancia.
—
Mentirosa.
Su sonrisa de
chico malo me derritió y sin darme cuenta me encontré contra la pared y él.
Vale, ¿Desde cuándo no había sido consciente de lo que estaba haciendo?
—
Te
gusta tenerme arrinconada. Me das miedo. —bufé,
con el corazón a punto de salirse por mi garganta.
—
Me gustaría tenerte en muchos otros sitios, si te soy sincero.
—aquel murmuro sonó ronco y su mano ahora se encontraba acariciando mi
hombro con suavidad por encima del tirante fino de mi vestido. Sus ojos,
oscuros pero ardientes, se encontraron con los míos y supe que el deseo surcaba
el mar profundo que tenía por ojos.
—
¿No era que no pensabas quitarme la virginidad si no confiaba
en ti? —aquello salió sin yo quererlo.
—
¿Quién ha dicho que vaya a quitarte la virginidad?
Su sonrisa se
ensanchó y sus ojos dibujaron la diversión que ahora mismo él estaba sintiendo.
Pero a mí no me engañaba. Humedecí mis labios, y sin ni si quiera parar a
pensármelo coloqué mis manos sobre la tela de su camiseta que cubría su
abdomen. Acariciándolo por encima de ésta.
—
Pensaba
que lo sabías todo de mí. —susurré,
haciendo círculos con la yema de mis dedos sobre su camiseta.
—
¿En
qué me he equivocado?
Su ceño se
frunció y una fuerza de atrevimiento, fortaleza y confianza me invadieron.
—
¿Quién
te ha dicho que soy virgen?
La sonrisa en
su rostro se curvó y esbozó una pequeña risa que hizo que me ahoga
internamente. Odiaba que, mi personalidad ante él, fuera tan bipolar. En un momento
podría estar a la defensiva todo el rato… pero de vez en cuando, la parte que
más odiaba de mí, me limitaba a caer en sus redes y a seguirle el juego.
Incluso a veces yo era la que empezaba el juego.
Se quedó
callado, sin articular palabra, sin embargo podía sentir su respiración a través
de su pecho, el cual chocaba contra el mío de forma ligera y suave con cada
respiración. Lo miré, buscando una respuesta pero sin embargo solo se limitaba
a penetrarme con sus ojos oscuros y su sonrisa se fue desvaneciendo con lentitud.
Tenía planeado algo, y aquel algo me llevaría a la perdición de mi
conocimiento.
Su rostro
avanzó hacia el mío, rozando con suavidad con la punta de su nariz la mía y me
estremecí ante el contacto. Sus manos, dejaron mis brazos para depositarse
sobre mi cintura y espalda baja y me atrajo hacia él. Yo enseguida me puse de
puntillas antes de que nuestros cuerpos chocaran y acerqué mi rostro al suyo
para besar sus labios. Suaves y húmedos.
Cerré los
ojos en aquel instante, sumergiéndome en un mundo paralelo. En un mundo en el
que solo estábamos él y yo. Su lengua se encontró con la mía y mis manos se
colocaron sobre su cuello, acariciándolo con suavidad, jugando con el pelo de
su nuca.
Él se agachó,
pero sin dejar de besarme, y deslizó sus manos por mis piernas, cargándome sin
ni si quiera pedirme permiso… Pero es que no debía hacerlo. Como él ya había
dicho, cuando se trataba de él yo siempre estaba receptiva. Mis piernas ardían
bajo el tacto tranquilo y sabe de sus manos, lo que aumentaba mi deseo por él.
Necesitaba sentirlo más y no estaba segura de cuánto era lo que quería y
necesitaba de él.
Pronto sentí
el colchón contra mi espalda, acomodándome sobre los almohadones y sin dejar de
besarme, hasta que abandonó mis labios para encontrarse con mi mentón,
acariciándolo con suavidad mientras que sus manos levantaban mi vestido lentamente.
Aquello me martirizaba y cada célula de mi cuerpo respondía a él de una manera,
estaba segura, insana.
—
Tenías
estos planes en mente. Lo sabía… —susurré
con la voz algo agitada y reprimiendo una sonrisa.
Pude sentir
sus dientes contra mi hombro y como sus comisuras se ensanchaban para formar
otra sonrisa.
—
No.
Pero tus piernas me pedían a gritos que las tocara… —sus dientes se clavaron con suavidad en mi hombro y mi espalda
se arqueó contra el colchón y su cuerpo. Aquello, sin duda alguna, había sido
placentero.
Entonces,
como si fuera una especie de alarma, el teléfono comenzó a sonar con un
ringtone vergonzoso. Era Hanna. Solo a Hanna la tenía con aquel estúpido tono
de llamada.
—
Mierda…
—me quejé y rebusqué el móvil en el
colchón con la mano hasta que di con él. Zayn, por su parte, no dejaba de besar
mi cuello lo que me hacía soltar algún que otro jadeo y sin temor alguno,
contesté— ¿Qué quieres? —mi voz sonó a reproche.
—
¿Dónde estás? —su
voz parecía exausta.
—
En
mi cama. Son las dos de la mañana, Hanna. —me
quejé pero se me escapó una risa por culpa del moreno.
—
Samuel y Jayden me han llamado. Dicen
que quieren quedar. Ahora.
—me separé inmediatamente de Zayn,
dejándolo descolocado y ambas nos quedamos en silencio— Me dan algo de miedo.
—
No
quedes con ellos. —solté.
—
No, no voy a quedar con ellos pero… me
gustaría quedarme a tu casa a dormir. Tengo miedo de que… ya sabes, no se lo
tomen bien y quieran venir a mi casa.
—
No
creo que sean tan… —me vino a la mente
las palabras de Zayn sobre ellos y no pude evitar callarme de golpe— No
te preocupes. Puedes venir a mi casa si quieres.
"Me gustaría tenerte en muchos otros sitios, si te soy sincero. —aquel murmuro sonó ronco." LE VOY A MANDAR A LA MIERDA. YA LO HE HECHO MUCHAS VECES, PERO T_T. Tío, este capítulo ha sido muuuy hush hush, siempre que tienen un momentazo así, alguien tiene que joderle y me frustro sola. Aw. Necesito el siguiente pronto Sara :'''')
ResponderEliminar@Srta_Tommo
Jooooooooooder, madre mia que pedazo capítulo, te lo has currado, esta buff.... Jajajajaj, me quedo sin palabras xD joder Hanna jodiendo el momento joee, a ver como se lo toma Zayn, jajaja
ResponderEliminar@etxebe7
SIGUIENTEEEEEEE
Dios mío de mi vida, ¿cómo me haces esto? Casi me da algo deja de hacer que Zayn parezca más sexy de lo que ya lo es y me frustró mucho.
ResponderEliminarNo había día más oportuno para que se quedara sola en casa… con él pero claro viene Hanna muy corta rollos y joder djfgklslaogh necesito el siguiente ya, jurao' - @TheVampsMari_
SARA SARA SARA POR QUÉ HACES ESTO. Siempre que me frustras, algo lo tiene que parar y no me parece bien sabes o no lo sabes saraaaaaaaaaa
ResponderEliminarAquí mi prima Heäven quiere follar y está caliente como una perra y Zayn está en plan ahora te follo ahora no ahora sí ahora no y yo así no puedo vivir, NO PUEDO SARO AIURAME IO TENGO MUXOS KERESERES AIURAME XQ MI CASA ESTÁ SUSIA.
En serio, siguiente y que consuman el lecho de noviazgo porque sino muerte a todos.
@sheeransoul_
A mi me suena el móvil,en ese preciso instante y estando con Zayn,y lo tiro por la ventana,hombre por favor,interrumpir un momento asdfghdsas como ese... xD But,I love it *-*
ResponderEliminarAVIISAME SIEMPRE QUE SUBAS SOY @Elena1DZJM . IBA A PASAR Y TENIA QUE LLAMAR HANNA DICIENDO QUE SI PODIA DORMIR EN SU CASA . ASI NO PUEDO VIVIR YO PORQUE ASDFGHJKLÑ ES PERFECTA Y ME FRUSTRO . MOMENTOS ASI NO SE PUEDEN INTERRUMPIR . ESPERO QUE ZAYN NO SE CABREE NI NADA AUNQUE INTENTARA AYUDARLAS
ResponderEliminarDIOOSSS,PUTA HANNA VAYA MOMENTO DE LLAMAR. AJNAHFBAHF CADA CAPITULO ME ENCANTA MÁS,ESCRIBES GENIAL. SIGUIENTE PLS :3
ResponderEliminar@Mylittleblonde :)
AY DIOS MÍO CADA CAPÍTULO ES MÁS PERFECTO QUE EL ANTERIOR, ZAYN ES ASDFGHJKL. SIGUIENTE PLSSSSSSSS. @BRADFORDGIRLS_
ResponderEliminarHostia tía, mis feels. Están por las nubes, y mis bragas... well, esas están por los suelos. Madre mia, vaya pedazo de capítulo.
ResponderEliminarSube pronto el siguiente.
@perhapsinlove1D
JODER SARA, NO SÉ COMO LO HACES PERO TE SUPERAS CAPÍTULO A CAPÍTULO.
ResponderEliminar@Guys_of_stairs