domingo, 29 de septiembre de 2013

Capítulo 6

Entré en el coche de Hanna tras haber salido del cine y ver "Pesadilla en Elm Street". Sí, realmente no me había equivocado ante la idea de que volvería cagada de miedo a casa... y efectivamente, así volvía.

— No ha sido para tanto. —dijo Hanna, arrancando el coche y mirándome de soslayo. — ¿te apetece ir a cenar algo?

Me encogí de hombros y miré por la ventana. El cielo estaba completamente cubierto de nubes negras y se pudo escuchar un trueno que junto a él desprendió una gran ráfaga de aire. Genial. Miré a Hanna.

— Sí. Por lo menos hasta que deje de llover. Tiene pinta.

Hanna asintió y entonces comenzó a conducir hasta The Devil's Restaurant, uno de los restaurantes más populares de Coldwater. 

Como si el destino hubiese querido darme la razón, comenzó a chispear y tras estar quince minutos dando vueltas en el coche, llegamos a The Devil's. Una vez dentro y quitándonos los chaquetones que llevavamos puestos, nos sentamos en una de las mesas que había libres. Al parecer todo el mundo había decidido refugiarse aquí también ya que estaba completamente abarrotado y los camareros no daban a basto.

— Y bien... ¿has avanzado con el trabajo de biología? —preguntó la rubia tras sentarse y mirar la comida que había en el menú— voy a pedirme una dobe hamburguesa con queso, patatas y... coca-cola light. —dijo orgullosa, me dedicó una sonrisa y me pasó el folleto— pídete lo que quieras, pagaré yo.

La miré con el ceño fruncido y cogí el folleto.

— ¿Tú no estabas a dieta? —quise evitar reírme, así que apreté mis labios para no hacerlo y miré el menú.
— Efectivamente.
— ¿Y qué haces pidiéndote todo eso? 
— Es un descanso. Tampoco es bueno estar siempre comiendo sano, Heäven.
— Ya, claro. —reí un poco y dejé el menú sobre la mesa, fijando mi vista en la puerta de entrada. Al parecer Jèroma también había pensado en refugiarse aquí.— Se me olvidó comentarte algo, Hanna.
— Y a ti contestarme. —enarcó una ceja— ¿has avanzado con el trabajo de biología o no? Necesito ayuda, Clark se toca los huevos a todas horas.
— No, no he avanzado nada... he quedado mañana con Zayn para empezarlo. Bueno, déjame hablar. —le pedí antes de que empezase a acribillarme a preguntas— Esta mañana he salido con Jèrome.

La boca de Hanna se abrió en una gran "o" poco disimulada y enseguida se inclinó hacia mí para guardar privacidad.

— ¿Que has hecho qué? ¡Te dije que ese chico no me gusta! —exclamó en susurros.
— Ya, pero conoce a Zayn.
— ¿Y? ¿Qué me quieres decir con eso? 
— Pues que... no te lo he dicho pero es que Zayn me da un poco de miedo.
— Está muy bueno, es normal que te de miedo. —dijo con seriedad. Yo rodé los ojos y le golpeé en el hombro— ¡¿Qué?!
— Bueno... pues que Jèrome y Zayn tienen algún plan entre manos. Más bien... un pasado. Y creo que no es nada bueno. —alcé mi mirada hacia Jèrome, que se encontraba mirándome e iba con una chica rubia, bastante atractiva junto a él. Enseguida volví a mirar a Hanna— quiero averigüar que tienen entre manos, Hanna.

Mi amiga se echó hacia atrás, apoyando su espalda en el respaldo de la silla y mirándome con algo de interés. Parecía una profesional.

— ¿Me estás pidiendo ayuda? —asentí. Volvió a su posición normal.— ¡Me encanta! ¡Sí! ¡Sí! Haremos de espias. Me encanta. Para empezar, podriamos buscar en sus expedientes académicos. ¿Cómo es el apellido de Zayn? El de Jèrome es Kansas.
— Malik... era algo así. 
— Mmm... me gusta. Está bien. El viernes empezaremos con nuestro plan. Sea lo que sea que tengan estos dos entre manos, lo vamos a descubrir... No le des mucha confianza a Zayn.
— No le he dicho nada. El otro día me llevó a casa en su moto. —comenté sin más.
— ¿Qué? ¿Por qué no me lo dijiste?
— Fue el día que me dejaste tirada en tu casa... Después de ir de compras a Portland, ¿lo recuerdas? —la asesiné con la mirada y ésta se puso roja— Bueno, pues me encontré con Zayn de camino y se ofreció a llevarme. 
— ¿Te obligó a subir en la moto?
— Claro que no. Subí porque quise, hacía frío, era de noche y tenía miedo.
— ¿Y qué hacía él por allí? ¿No te parece extraño?
— Vendría de Portland. Lo vimos allí con Jèrome ¿te acuerdas?
— Pequeña, desde esa carretera no se puede ir ni volver de Portland. No hay ninguna conexión.
— Bueno pues vendría del Arcade Bo.
— ¿Tan rápido le dio tiempo a cambiar de sitio? ¿Y qué es el Arcade Bo?
— Un local. Jèrome y él van a jugar al billar y apuestan casas, motos... etc.
— ¿Pueden permitirse apostar esas cosas? Heäven, son adolescentes, no multimillonarios.
— O por lo menos eso es lo que créemos.
— Vale, definitivamente me están entrando ganas de investigarles. No es normal. 

Dimos la conversación por finalizada ya que se acercó un camarero y nos tomó nota. Dos horas después decidimos salir de The Devil's y vi una moto aparcada en la puerta trasera del restaurante. Era la de Zayn. Se podían escuchar voces desde dónde yo me encontraba y pronto, la chica rubia y atractiva con la que Jèroma había entrado al resturante, se asomó de entre las sombras para encender un cigarro.

Hanna tiró de mí y fui con ella, algo asustada y confundida.

— ¿Qué hacías, Heäv?
— Nada, nada.

Quise no decirle nada, ya que sino pondría sus insintos de espía ahora mismo y no nos convenía. 



Minutos después me encontraba en casa nuevamente y Thea no estaba. Aquello me estaba empezando a no gustar ya que Thea no solía irse... menos aún cuando yo estaba sola. 

Decidí hacerme una rápida cena y entonces fue cuando subí a mi cuarto y me encerré. Por suerte, al no haber ido a clase, no había deberes. O bueno, sí, pero yo no me había molestado en enterarme... diría que estaba mala y como mi madre no está en la ciudad no puedo llevar justificante. Simple.

Una vez tirada sobre la cama, un deseo casi infernal de llamar a Zayn se apoderó de cada una de mis células corporeas. Estaba frustrada. Tanto secreto me alteraba y necesitaba respuestas. Sí, necesitaba respuestas. Podría llamarlo y hacerle un numerito desde el móvil o ir hacia donde está. También podría quedarme con las ganas y dormir ya que mañana obtendría las respuestas que necesitaba. 

Echa on ovillo fue cuando decidí mantenerme entre las sábanas. Zayn. Era lo único que se me pasaba por la cabeza. Quería mantener mi mente ocupada en otras cosas pero como si de un intruso se tratara, el moreno contraatacaba una vez más. Mañana lo vería en clase y... por la tarde habíamos quedado para ir al Delphic. ¿Qué tenía el Delphic de especial? No lo sabía, pero me quería llevar allí y si aquello me ayudaba a obtener respuestas, sin duda alguna iría con él. Sabía poco de él, pero estaba claro que si tan asustado estaba de que Jèrome o sus compañeros de pool se hubiesen escapado de lengua... era por algo. ¿Quién sería la chica rubia con la que había visto entrar a Jèrome a The Devil's esta noche? ¿Y por qué Zayn estaba allí? 

Cerré los ojos con fuerza y sacudí mi cabeza, queriendo alejar aquellos pensamientos. Si seguía así, estaba claro que nunca me dormiría. No ahora.

Cuando me decidí a cerrar los ojos un crujido de madera algo lejano llamó mi atención y me estremecí... abriendo los ojos de golpe. Me quedé callada, pudiendo escuchar a penas la armonía molesta de los grillos desde fuera y todo se encontraba nuevamente en silencio. Tragué saliva, y tras esperar un par de segundos más, volví a cerrar los ojos... intentando conciliar el sueño. Nuevamente nuevos crujidos de madera me hicieron fruncir el ceño. Esta vez parecían pisadas rápidas, sin miedo y decididas. Un escalofrío recorrió mi espina dorsal. Dorothea no estaba. Mi madre no estaba y... yo estaba sola. Completamente sola. Cada vez podía escuchar las pisadas más cerca y tenía miedo de moverme. Estaba completamente paralizada. 

Las pisadas retrocedieron, perdiendo el sonido de éstas en la distancia y fue entonces cuando algo romperse alteró cada músculo de mi cuerpo y me puse en pie. Vi como la luz amarillenta se asomaba por las ranuras de la puerta de mi cuarto y fue entonces cuando abrí la puerta, encontrándome con nada y simplemente la luz de la primera plana se encontraba encendida. Corrí hacia las escaleras y vi un jarrón tirado en el suelo, al lado de éste se encontraba Dorothea, mirando la muerta y molesta.

— ¿Qué ha pasado? —pregunté alterada y bajando las escaleras corriendo.
— Mapaches. —masculló entre dientes, dedicándome una rápida mirada.— ¿qué haces despierta aún?
— No podía dormirme...
— Bueno, pues ya es hora. Sube y duerme.

Aunque aquella escusa de mapaches no había colado en mi interior, no quise preguntar, no quería terminar de asustarme más así que opté por hacerle caso y subí a mi cuarto.




Jueves y un cabreo inmenso venía conmigo de regalo. Zayn no se había presentado a la clase de biología y a la hora de almorzar, en el comedor, tampoco se encontraba rondando por ahí... aunque claro, Zayn no era de los chicos a los que le gustara socializar. 

Hanna decidió venirse conmigo a casa ya que comeríamos juntas así que antes informé a Dorothea para que preparase algo de comer.

— ¿Y bien? ¿Sabes qué te vas a poner para esta tarde? —preguntó mi amiga mientras se llevaba una cucharada de sopa a la boca.

Le hice una mueca para que se callara y miré a Dorothea rápidamente para indicarle a Hanna que ésta no sabía nada. Tarde. Dorothea intervino.

— ¿Adónde vas esta tarde?
— He quedado... con Zayn. —terminé.
— Ah... ¿Zayn? —me miró fíjamente y juraría que aquella mirada me trasmitió un calambre bastante basto.— sabes que ese chico no me gusta nada.
— Es buen chaval. —intervino Hanna, mirándome fíjamente.— ¿Podemos ir a tu cuarto? He terminado de comer.

Sin duda alguna, aquella no era una sugerencia, era más bien una obligación. Asentí y dejé la cuchara sobre el plato.

— Muy bueno todo, Thea. —le felicité sintiendo los empujones de Hanna tras mi espalda.

Una vez en mi cuarto, ésta cerró la puerta y se encaminó a mi armario, sacando todo tipo de prendas.

— Tienes que ir lo suficiéntemente guapa como para seducirle y lograr sacarle información.
— No pienso rebajarme a eso. —no aún.
— Heäv, nos tenemos que tomar esto en serio. —aún buscaba ropa. Sacó una mini-falda y una camiseta apretada.
— No pienso ponerme eso. —dije, quitándosela de las manos y me dejé caer sobre la cama— ni si quiera sé si vamos a salir al final.
— ¿Por qué?
— No ha venido a clase... y no sé nada de él. Aunque bueno supongo que sí.
— Llámale. —dijo sin más. Yo sin embargo, enarqué ambas cejas.— ¿Tienes su número, no?
— Sí... pero no quiero parecer una desesperada.
— Y no lo serás. Tienes tus razones, venga, llámale. 

Lo pense dos veces y... ¿de qué me servía pensarlo si tenía a Hanna conmigo? Estaba claro que me obligaría o sino lo haría ella. Rendida cogí el móvil entre mis manos y tras buscar en la agenda de contactos presioné el contacto que decía "Zayn". Miraba a Hanna mientras escuchaba la señal al otro lado del teléfono y de repente una voz sonó tras esta.

— Vaya... ya estabas tardando. —pude oir como una sonrisa se formaba en su rostro, ya que una pequeña risa salió de sus labios.
— ¿Por qué no has venido a clase? —pregunté.
— Asuntos... personales.

Pude escuchar los golpes de bolas chocar. Cláramente estaba en el Arcade Bo.

— ¿Estás en el Arcade Bo? 
— Sí. Eh... Heäven no sé si voy a poder ir esta tarde. —su voz sonaba bastante firme.
— ¿Por qué no? Zayn, tenemos que terminar ese jodido trabajo. Es para el lunes ¿te acuerdas? Estamos a Jueves y yo mañana no puedo quedar.
— Heäven, créeme, tengo cosas más importantes qué hacer. Además, tranquila haré que el profesor Smith cambie el día de exposición si es lo que quieres.
— ¿Ah sí? Já. Mira, como a las siete y media no estés aquí iré yo a buscarte.
— Suena bastante interesante. —volvió a reír— Heäven, te tengo que colgar.

Abrí la boca para quejarme pero éste ya había colgado. Miré a Hanna, que se encontraba bastante perdida de la conversación y parpadeé un par de veces tras apartarme el teléfono de la oreja. 

— Definitivamente no. No va a venir. —dije segura.
— ¿Cómo que no? ¡Es un paso para la investigación! 
— Hanna, ahora mismo la investigación me importa muy poco. Tengo que terminar ese jodido trabajo sea como sea. Es parte de la nota. Sabía que Zayn me traería problemas para las calificaciones. Le pediré al profesor Smith un cambio de pupitre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario